Control documental para asesorías energéticas
Tus comerciales entregan facturas, DNI y justificantes bancarios. Auditalo los revisa uno a uno y en conjunto, y te dice si hay indicios de manipulación señalando la evidencia exacta dentro del fichero. Si no hay nada, dice que no hay nada.
25 hojas de análisis gratis. Sin tarjeta.
Un comercial cierra un contrato y adjunta la documentación del cliente. Si alguno de esos documentos está retocado, la asesoría no se entera hasta que llegan la penalización y la devolución de la comisión. Hoy esa revisión la hace una persona de back office, documento a documento, sin herramientas y sin saber qué mirar.
Se tapa el total de la factura y se escribe otro encima. A la vista queda perfecto. Dentro del fichero, el importe original sigue estando debajo del parche.
La factura es de un cliente y el DNI es de otro. Cada documento por separado es impecable; lo que no cuadra es el conjunto.
Un justificante que ya se usó en otro expediente, reimpreso para volver a presentarlo. Nadie lo recuerda tres meses después.
Cada comprobación se apoya en un hecho medible del fichero o en un dato oficial. Nada sale de una intuición.
Metadatos que delatan el paso por un editor. Guardados encima del original. Elementos dibujados sobre el texto que siguen tapando el dato de debajo. Cifras escritas con una fuente distinta al resto del documento. En fotos: datos de cámara, recompresión y zonas con nivel de error distinto.
Se rehace la aritmética de la factura: que el total sea la suma de sus partes, que el impuesto eléctrico sea el porcentaje que dice la ley y que el IVA cuadre con la base. Un importe retocado casi nunca sobrevive a esta cuenta.
Los peajes y cargos de la luz los fija el Estado y son iguales para todas las comercializadoras. Se contrastan contra la tabla oficial vigente en la fecha de esa factura, citando la norma y el número de BOE.
La letra de control del DNI, el NIE y el CIF, y los dígitos de control del IBAN. Si no cuadran, ese identificador no existe: es matemática, no una opinión.
Que el titular, el DNI, la dirección, el CUPS y el IBAN sean los mismos en toda la carpeta, y que las fechas sean coherentes entre sí. Aquí es donde caen los expedientes montados con piezas de clientes distintos.
Si un fichero ya se presentó en otro expediente de tu cuenta, se detecta aunque lo hayan reimprimido: se comparan el fichero y también su contenido.
Indicas si es de luz o de gas y qué comercial lo ha entregado.
PDF, JPG, PNG o HEIC, incluidas fotos hechas con el móvil.
Antes de gastar un solo crédito ves cuántas hojas hay que leer.
Marcas cada hallazgo, añades notas y bajas el informe en PDF.
Lo que nunca vas a ver aquí: un veredicto sin evidencia. Si la herramienta dice que algo está mal, te enseña el dato concreto, en qué hoja está y cómo comprobarlo tú por tu cuenta. Y si el expediente está limpio, dice que está limpio, sin buscar pegas para parecer útil.
Un crédito es una hoja leída. El análisis forense pasa por todas las hojas del documento sin coste; solo se cobran las que hace falta leer, y siempre te lo decimos antes.
Prueba
0 € /mes
25 créditos al mes · unos 3 expedientes
Profesional
49 € /mes
750 créditos al mes · unos 100 expedientes
Asesoría
149 € /mes
3.000 créditos al mes · unos 400 expedientes
Hojas sueltas fuera de plan: 0,08 €. Un expediente normal (factura, DNI y justificante bancario) son entre 5 y 8 créditos.
Preferimos que sepas qué no puede hacer antes de que te haga falta. Esto mismo va escrito en cada informe.
Al imprimir y volver a fotografiar se pierden los metadatos y el rastro de edición. Quedan la aritmética, el cotejo entre documentos y el análisis de la imagen, que siguen funcionando, pero el fichero ya no cuenta su historia.
No se puede comprobar el soporte físico ni los elementos de seguridad de la tarjeta. Se valida que el número sea correcto y que los datos concuerden con el resto del expediente. Nada más.
Un documento inventado desde cero, con las cifras cuadradas y sin reutilizar nada, no deja rastro técnico. Esta herramienta no lo va a detectar y no te va a decir lo contrario.
La herramienta distingue dos cosas. Un fallo es una certeza comprobable: una cuenta que no cuadra, un identificador que no existe, un precio oficial que no coincide, un documento ya usado antes. Un aviso es solo "esto se sale de lo normal, míralo". Los avisos nunca condenan, y la decisión sobre una persona la toma siempre una persona.
Los ficheros se guardan cifrados y cada cuenta tiene su propia clave de cifrado. Los originales se borran automáticamente en el plazo que tú configures, hasta 30 días. Queda registrado quién consulta cada expediente. Los documentos no se envían a ningún tercero salvo al servicio de lectura de Anthropic, que es el único externo y está explicado en la política de privacidad.
Hoy están cargados los expedientes de luz y de gas del mercado español. El tipo de expediente es configurable, así que añadir otro sector es añadir su lista de documentos, no rehacer la herramienta.
Sí. El análisis es un servicio con API propia y clave por cuenta; la web es solo uno de sus clientes. Hay un endpoint para un documento suelto y otro para un expediente completo. Ver la documentación.
Porque el coste real depende de las hojas que hay que leer, no de cuántos ficheros subas. Cobrando por expediente, quien junta todo en un PDF de cien hojas pagaría lo mismo que quien sube una factura de dos, y eso no se sostiene. Así el precio es proporcional y siempre lo ves antes de gastarlo.